Nos toca caminar

 Seria injusto reclamarle a la vida, al universo, a Dios, Ala o quien sea que pueda inferir en algún modo en nuestras vidas, o incluso si no dependiese de nadie mas allá de mi sé que también sería injusto, pero yo si me reclamo. Me voy cruzando con obstáculos a lo largo del camino, como es de esperarse, como le pasa a todes, ningún camino es lineal, llano, con la cantidad de sol suficiente para iluminar el paso arboles brindando sombra para que el andar sea llevadero y un río de costado para que no pasemos sed, mientras comemos frutas de aquellos que nos reparan del calor. De ser así viviríamos en un cuento, y hasta los cuentos necesitan de un conflicto para serlo, y no todos tienen un final feliz, lo cierto que en el nuestro nunca sabemos cuando llega el final, hasta que llega, a veces la historia te lo adelanta otras es abrupto y no da tiempo de nada. Pero en fin, los caminos van variando en el recorrido, porque nada permanece estático, porque los aires cambian y con ello todo lo que lo rodea y eso lo sabemos porque estamos en movimiento. Bien podríamos sentarnos a contemplar el bello paisaje y disfrutar de sus comodidades, pero ¿cuanto pasaría hasta que las piernas comiencen a entumecerse? ¿ Cuanto permaneceríamos antes que el hastío se se apodere de nosotres? no lo se, pero seguro no mucho. Los senderos sinuosos, vertiginosos y a veces aterradores, nos obligan a estar atentes, a prestar atención para no derrapar, y si lo hiciste y tuviste la fortuna de sujetarte a tiempo antes de que se apague la luz, te obligan a aprender y a mirar mejor donde pisar o saber donde no se debe pisar. Si la luz se pago, ya no queda por hacer por lo cual no hay problema por delante, y sino y el conflicto esta no queda otra que resolverlo. porque al fin de cuentas lo único


que nos queda es aprender a movernos lo mejor que nos salga.

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