No leudo

Todavia te puedo ver con un paquete de harina en la mano y con una levadura en polvo en la otra dando vueltas sin saber que hacer. Me dabas ternura, estabas poniendo todo de vos pero la locura no te permitía empezar, también, tal vez, estabas algo nervioso, no lo sé, te veias con aire tan relajado de siempre sé dónde piso. Y yo, que habia ido decidida a beber y no colaborar en nada, me vi calculando a ojo cuanta levadura usar, nerviosa, un poco porque a mi la locura tampoco me ayudaba y otro tanto porque no quería pifiarle, yo también quería mostrar que sabía donde pisaba, pero no sentía presión, sino mas bien diversión.
No voy a mentirte a esta altura, la pizza estaba fea y el queso extraño que usaste no ayuda a tapar una masa que no había sido lo que tenía que ser. Pero, no pude decirtelo, se notaba también que la seguridad con la que pisabas era sobre piso de cristal y que facilmente se podia quebrar.
El resto de la noche la recuerdo poco, se que hubieron risas y acordes y un beso que se demoraba en llegar. Nunca te lo dije, pero me alegró esa demora, me gustó también que cuando llego no nos llevó directo a la cama y después disfrute a otro nivel cuando la cama nos encontró.
Y por último recuerdo la ansiedad no dejándome disfrutar. Me descubrí demasiado cómoda en un lugar donde era completamente ajena y sin embargo se sentia como casa, pero el mundo no funciona asi y de ahí tenía q huir.
Creo que en algún momento notaste que estaba desencajada y me dijiste algo al respecto, no sé que, pero te dije que me quería ir, que estaba muy loca y que me estaba comiendo un mal viaje. Me dijiste que haga lo que quiera, por que iba a hacer lo que quisiera, pero que me podia quedar ahi, que no estaba tan bueno que me vaya estando asi. Y ahí mi mente me llevó a dónde quería y creí que si, que estaba en casa, que ahí no habia nada que temer.
Cuando me desperte me di cuenta que no era casa, que solo habías sido gentil. Y me fui lo más rápido que pude. Y cuando me subí al colectivo pensé que ya esta, que el capitulo había terminado.
Pero escribiste y dijiste cosas lindas y volví a creer que estaba en casa, y andaba con el entusiasmo que va colgando fotos en el espacio que habita de cosas vividas, pero no vi que mientras yo colgaba vos descolgabas. 
Un dia quise colgar pero la cerradura estaba cambiada, creo igual que no me sorprendió, pero quebro un toque mi alma.
No busco la llave, nunca pido lo que no me dan, pero me quedaron un par de fotos que aún no puedo romper.

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